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Baja tolerancia a la frustración

Es la  ausencia o el bajo nivel de capacidad para soportar aquel conjunto de eventos o circunstancias que puedan frustrarnos.

Esta hace que no seamos capaces de reaccionar, abandonemos nuestras metas y seamos incapaces de manejar dificultades.

una baja tolerancia a la frustración implica una dificultad para manejar sentimientos negativos como el estrés, la incomodidad o la no consecución de los propios deseos.

Generalmente esta incapacidad de autogestión provoca manifestaciones conductuales en forma de comportamiento huraño, irritable y hostil.

Se focalizan en la emoción, en el sufrimiento y dolor y en su evitación.

Esto puede desembocar en que el sujeto se vuelva impaciente, dependiente, exigente e incluso extremadamente pasivo.

La baja tolerancia a la frustración tiene también grandes consecuencias para el sujeto en múltiples ámbitos vitales:

  1. a nivel familiar y social las relaciones personales se resienten, generando un alejamiento por parte del resto y dinamitando su relación con su entorno.
  2. En lo laboral se vincula con falta de flexibilidad y de dar respuesta a imprevistos, algo que dificulta la contratación y la productividad.

En lo que respecta a la autorrealización, una baja tolerancia a la frustración tiende a generar severas dificultades para lograr grandes objetivos a largo plazo.

Esto puede generar también una disminución de la autoestima y autoconcepto o la aparición de conductas utilitaristas, narcisistas o histriónicas.

Causas de esta baja tolerancia

  • la tolerancia a la frustración es algo que se va adquiriendo a lo largo del desarrollo, teniendo casi todos los niños muy baja capacidad para ello.

El que se desarrolle o no correctamente esta tolerancia puede depender de una gran cantidad de variables.

En primer lugar y aunque se desarrolla a lo largo de la vida, existen diferencias a nivel biológico que facilitan este hecho.

Ello es observable a nivel temperamental, existiendo niños pequeños que son capaces de aguantar la frustración y esperar por un futuro mejor.

o incluso  llevarlos a generar estrategias para alcanzar su objetivo final. Otros se frustran y se rinden a la menor dificultad.

Y, otros muchos incluso generan conductas disruptivas como las rabietas infantiles como consecuencia de su incapacidad para controlar su disgusto.

La experiencia es uno de los principales factores que explican las diferencias en cuanto a la tolerancia a la frustración.

  • Para acrecentar la tolerancia se requiere entender que nuestras metas son realizables pero que requieren de esfuerzo.
  • Esto genera una asociación entre lograr metas y el esfuerzo tanto a corto como a largo plazo.
  • También la conciencia de que esperar y no buscar el placer inmediato puede llevar a mayores recompensas con el tiempo.

Por eso es tan importante que desde edades tempranas, los padres involucren a sus hijos en situaciones que les puedan generar frustración.

Todo esto con el fin de que el infante comience a aprender estrategias para acrecentar su tolerancia para el futuro.

si el infante es criado en un ambiente excesivamente permisivo y condescendiente, puede ocasionar malos manejos de su frustración en próximas etapas, incluso en la adultez.

Una vez fijado este patrón, el sujeto no será capaz de reaccionar ante la presencia de dificultades.

Además, lo que podría ser una mera incomodidad se convierte en un muro impenetrable que les contradice y que despierta su ira.

Otro motivo para la baja tolerancia a la frustración es la existencia por parte del sujeto de expectativas demasiado elevadas poco realistas.

De manera que sus esfuerzos nunca alcanzan el nivel requerido o deseado y se aprende a que no es posible alcanzar las propias metas.

Aparece entonces, un miedo continuado al fracaso, y con el tiempo la capacidad de tolerarlo se extingue.

Ello puede derivarse del aprendizaje, tanto por parte de modelos parentales muy exigentes o de demandas sociales excesivas.

Cómo mejorar la capacidad de tolerar la frustración

Tal y como hemos mencionado la baja tolerancia a la frustración puede ser enormemente limitante.

Afortunadamente, podemos entrenar  nuestras habilidades para hacernos más resistentes con las situaciones aversivas y frustrantes.

Probablemente deba trabajar estos aspectos:

  1. analizar la frustración de manera aislada, reconociendo cuál es su origen y porqué nos resulta tan insoportable.
  2. Proponerse metas realistas, sean o no ambiciosas, y valorar que puede que aparezcan imprevistos.
  3. fraccionar en objetivos las metas muy grandes que vayan conduciendo hasta la meta final. 
  4. Generar  estrategias alternativas a la original también es primordial.
  5. trabajar también la relación con el fracaso y con la frustración, viéndolas como un aprendizaje.
  6. someterse a la exposición a situaciones frustrantes con prevención de respuestas.

El entrenamiento en gestión del estrés y la ira y el entrenamiento en resolución de problemas se hacen imprescindibles.

Si los problemas se vinculan con el ámbito social también puede ser necesario trabajar las habilidades sociales.

 

Si considera que usted debe potencializar o mejorar su tolerancia a la frustración  o desea más información acerca del tema,

comuníquese con nosotros a los siguientes números.

 

Aquí te ayudaremos a potencializar cualquier capacidad que tengas con la ayuda de nuestros diferentes programas.

 

Recuerde, que en el centro psicopedagógico CRECER, tenemos un grupo interdisciplinario con alta experiencia.

 

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fuente: Psicología y mente